
Hoy fuí a la tienda por unas fotocopias, exactamente eran nueve. El tendero es un buen señor, como todos los tenderos de Bogotá, que me atendió primero que al resto de clientes, y lo hizo rápido, luego me dijo: "Son novescientos pesos".
Saqué dos billetes, uno de mil y uno de dosmil pesos. Y dándose el tendero cuenta, le entregué el de dosmil después de bacilar por unos cinco segundos sobre cuál debería darle. Entonces me miró sorprendido porque no sucedió lo que él esperaba más fácil. Levantó la ceja y me preguntó: "¿Por qué no me paga con el de mil?"
-"Porque hoy es el día del billete de mil."





1 comentarios:
esta muy bacano es relato usted lo hizo por que si lo hixo que imaginacion jejej very very bacano adios
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