

Una historia medieval, una historia de amor y una denuncia profana. Una ciudad, que se asoma en una época de dominio eclesiastico, regida por el principio paulista de amarse los unos a los otros, como único mandamiento, pero vista como el lecho del vicio y de la desenfrenación carnal. Esta historia no es conmovedora, no es fantástica, ni prudente. Es una historia de argumentos y fechas, de símbolos e ironías. Prueba de que a todo 'fenómeno sobrenatural' se le puede dar una explicación razonable y de que tenemos el poder suficiente hasta para engañarnos a nosotros mismos.
Recomiendo "La Ciudad de los Herejes" de Federico Andahazi.





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