
"Este órgano es, principalmente, la sede del deleite en las mujeres".
Aunque a muchos la anatomía nos parezca aburrida o exigente, no se trata de una novela sobre anatomía, este es solo un pretexto para hacer de lo erótico un estílo, del cuerpo un misterio, y del placer una revelación.
Se trata de la historia de un Anatomista enamorado y de cómo intenta, con ayuda de su ciencia, cumplir su más grande meta, enamorar a una mujer. Una vez más Federico Andahazi trabaja un contexto cuestionable para desarrollar una historia que se devora y que no da tiempo para detalles o 'vocabulario desconocido' (abundante para lectores como yo), solo da tiempo para deleitarse, e incluso para sentirse pecador por el simple hecho de tener el libro abierto en manos y no poder distraerse mientras se lee: la Edad Media, Italia. El manejo del tiempo es lineal en la mayor parte del libro, y el narrador hace lo que tiene que hacer: narrar y cautivar.
Lo llamativo de este libro no es tan solo su alto contenido erótico ni su singular narrativa, también lo hacen merecedor de toda crítica favorable, la gran labor investigativa que hay detrás de sus páginas, y la sabiduría con la que se decora el descubrimiento de Mateo Colón para hacer de él toda una teoría deslumbrante sobre la kinesis de los cuerpos, pero pobre sobre la mujer, pues sorpresivamente no revela nada que confronte a la Iglesia medieval.
¿Quién es Mateo Colón? Es el anatomista. No es un personaje inventado por Andahazi, aunque sí practicamente descubierto por él: "Estaba trabajando en una novela que transcurría en nuestros días cuando necesité cierta información anatómica. Una médica me recomendó entonces un libro que recomiendo: Historia del cuerpo humano, de Editorial Taurus. Yo buscaba un personaje que afortunadamente no hallé, pero en ese libro me encontré con una noticia: hubo, allá por el mil quinientos cincuenta y tantos, un anatomista italiano llamado Mateo Colón que decía haber descubierto el clítoris", dice Andahazi sobre como nació la trama de su novela. Con las pocas referencias históricas que se consiguen sobre Mateo Colón, quien verdaderamente existió, Andahazi construye esta historia aportando algunos elementos de su imaginación.
Existe una casualidad entre las vidas de Cristobal Colón y Mateo Colón, no solo en sus nombres sino también en sus vidas. Casi un siglo después del descubrimiento de Cristobal, se desarrolla el de Mateo, un descubrimiento que por su carácter prohibido y diabólico para la época, no es difundido, hasta hoy.
Esta novela es la protagonista del famoso escándalo, pues con ella Andahazi ganó el Premio Joven Literatura 1996 de la Fundación Fortabat por unanimidad del jurado, pero fue la misma Amalia Lacroze de Fortabat quien le quitó el honor del premio por no exaltar los valores del espíritu humano. El episodio es apropiado para decir que si bien la obra es fuerte en contenido, también es cierto que no se sabe hasta qué punto pasa de lo erótico a lo pornográfico. El estilo del escritor baila en esta frontera y por eso sucedió lo que sucedió, habra que acostumbrarse, los tiempos han cambiado y se habla con mucho menos pudor y más madurez de la sexualidad.





