Ví la película porque escuché muy buenos comentarios sobre ella en radio, TV y algunas cosas leí en Internet. Empezó muy bien, y a medida que transcurrían los hechos, yo esperaba la acción, el 'nudo' de la narración. Pero se acabó y yo me quedé pensando que nunca empezó.
Fue algo muy raro. Primero que todo, los hechos nunca suceden por fuera del colegio y algo que me llama mucho la atención: los personajes gozan de un realismo enfrascante que me hizo sentir que yo era uno de esos estudiantes poco participativos que estaba sentado viendo lo que sucedía en mi clase.
Poco después me enteré de que los personajes, en efecto, son reales. Lo dice Lauren Cantet, director de la película: "Todos los adolescentes que salen en la película estudian en el Dolto [el colegio]; todos los profesores enseñan allí. Y excepto la madre de Souleymane, cuyo papel es más ficticio, los padres son los de los alumnos." Para ser gente del común, con quien se trabajó casi durante un año antes de rodar, hacen actuaciones yo diría excelentes, otra vez, enfrascantes. Demuestra que para hacer un buen film no hay que pagarle la vida a las estrellitas de Hollywood, sino buscar el talento.
No puedo negar que no era lo que yo esperaba de una película francesa. Pero tampoco diré que es mala porque mi humilde trayectoria cinematográfica no me da para juzgarla así y oponerme a la crítica internacional. Por lo demás, es una película lenta, con algunas escenas rápidas y alteradas, el hecho de que los escenarios no varíen, ni tampoco sus personajes y actitudes, la hace algo monótona. Refleja algo interesante y es la dificil tolerancia intercultural que se vive en Francia y tal vez muchos otros países que reciben inmigrantes de todo el mundo.








